lunes, 5 de junio de 2017

TODA PAGLIA EN UN TUBO



Si alguien combinase alguna secuencia especialmente peleona de esta película





con esta canción de la Gioconda más cachonda






lograría la síntesis perfecta del mundo de Camille Paglia: entusiasmo e ironía, excesos fellinianamente premeditados y melodrama desgarrador, lo apolíneo y lo dionisíaco en moebiano combate... Porque, si nos zambullimos en la mirada miope de Monica Vitti (nunca la miopía fue más carismática en la pantalla, salvo en el caso de Michael Caine) y la entreveramos con esa drag queen leonardesca conocida por Mina, feroz, tierna, sobreactuada desde el cálculo y la alevosía, y, ya dije, fellinianamente bufa sin caer nunca en la irrelevancia de tantas bufonadas no fellinianas, todo el torbellino de sexual personæ y vampiras tramposas se amalgama en una sola criatura. Blasita la Modesta con reflejos de todos aquellos iconos pagliescos que a mí me dejan frío (Streissand, Ciccone, a la cabeza) y que se enanecen/subsumen hasta lo indecible ante la sonrisa enigmática entre la coña, la seducción y la altivez de la Tigresa de Cremona.

Y concluyo con este impagable duet entre Mina y una Paglia disfrazada de Celentano (¿o era a la inversa?).



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