sábado, 10 de agosto de 2019

BESOS CON TROPEZONES


Gus Harapo (el escuálido devoto de las gordas -parafilia bluesera no contemplada en los protocolos LGTB y, por lo tanto, no bien vista por el juez Marlaska: aunque, de seguro, Truman Capote la habría incluido en su COLOR LOCAL con delectación, él, que consideraría las reglamentaciones LGTB y el mero concepto de "SEXO SEGURO", tan aberrante a sus ojos, como algo rayano en la antiutopía-) se encerraba durante días con su amante preferida, la lustrosa Obessie Smith, en el caserón niuorleanesco de sus ancestros, embriagándose de magnolias y almorzando (a)morosamente en íntima comunión a base de interminables besos con tropezones de slow food sureña, humeante y resudada como un Mickey Rourke ante una perola de gumbo. Tras el idilio gástrico y, por favorecer la digestión con trasiegos de botellones de Coke (el vino de su profana misa), sobremesa engarzada en concurso de eructos, contestados y jaleados por las cacatúas del descuidado jardín y las ranas que asomaban en la alberca jamás limpiada y cubierta de nenúfares. 


[detonantes de esta entrada: la lectura en curso de COLOR LOCAL de Truman Capote, el Stuart Bloom de la serie BIG BANG THEORY, la pin up que ilumina con sus carnes un poco más abajo y cierto chiste rancio recogido en aquella antología de humor español del siglo XX de la colección RTV en que un pintor pompier le muestra a un amigo un cuadro con un cupido muy rollizo y al calificarlo el pintor de "amorcillo" el amigo responde "Más parece niña, ¿no será una morcilla?"]