martes, 1 de septiembre de 2020

PARADOJAS DEL CUOR

 

OH, VEN, VEN, TU...


Tenía vocación de desvanecida y, desvaneciéndose, su recuerdo se me hizo imborrable.



QUE CORRA EL AIRE...


Hubo, en cambio, quien se empecinó en jugar a cara de Bélmez y, como éstas, a cada nueva reaparición, más yuyu. No podía comprender que tal obstinación la llevaba a perder la partida de antemano. 



martes, 18 de agosto de 2020

mom como terapia

 Cuando, con la incógnita esta del CV, uno vive cada día como de prestado y las perspectivas ya bastante dudosas de volver a hacer algo en música (esa presentación del disco de PARAISO dos días antes de comenzar el confinamiento y en que se esbozaron algunas perspectivas) parecen desbaratarse por completo; y la casa de uno continúa malamente en pie como un barco ebrio de averías y percances; y uno sólo tiene como escape las lecturas matutinas en pantalla, algunas series vistas por la tarde y la noche, la cosa culinaria (imaginación en tiempos de indigencia) y los ocasionales oreos que alguna buena amiga me depara o las eventuales tertulias con el zenmeister, toda ilusión o ambición entre orsiana y quijotesca, todo dandysmo espiritual se pliega a la bota de la realidad y uno se descubre a cada momento como un personaje de la serie más oscura y demoledora de Chuck Lorre, MOM. Uno no se drogó ni se emborrachó ni se arruinó en el casino: mis adicciones en las que perdí energías y dinero fueron siempre las mismas, quijotadas de autoedición (varios libros, la saga corazonesca... todas esas gloriosas miserias que configuran mi blog más papelero), de compromisos con demagogos que siempre me defraudaron, gestos caballerosos que me estallaron en la cara como coz de galeote, rehén siempre de mi karmafrenia unamuniana. Mi dosis diaria de MOM me recuerda aquello que siempre gustaba de repetir (sin pensar en lo ominoso de la frase) Merche, la que fue teclista y co/autora de temas en PROYECTO BRONWYN (mi mayor quijotada musical, tanto en su creación como en el medio millón de pelas de las de entonces que se fueron por el sumidero), "LO QUE NO PUEDE SER, NO PUEDE SER, Y ADEMAS ES IMPOSIBLE". Uno, a estas alturas, ya se conforma con vivir con el menor estrés posible cada nuevo día, rebajando las expectativas al mínimo y sintiendo cada tarde mayor empatía por la sufrida y entrañable pitufina.


martes, 28 de julio de 2020

BRAINJOB



El único job procedente de mujer que me anima y estimula es éste, que, además, engloba a todos los demás (en tanto en cuanto los eleva a su mejor y más luminoso sentido, sin sordideces ni rutinas).

Desde hace años, sólo hay un nexo que me hace identificarme con Woody Allen (de quien cada día que pasa me siento más ajeno): este cuento, que siempre asocio con mi escena favorita de EL SUEÑO ETERNO, la del flirteo de Bogart con Dorothy Malone en la librería.

Porque una relación donde la neurona sea rehén de la hormona, aparte de retrotraerme a flashbacks traumáticos de mi infancia, me lleva a no ser yo, a interpretar (malamente, por mi nula vocación al paripé) un rol de "servicio de acompañantes" o a anhelar una pronta lobotomía para estar a la altura (perdón, a la bajura) de las circunstancias. También me hace pensar en mi frase favorita de mi película favorita de los Panero: aquel TONTILOCA, CALLATE LA BOCA con que un Michi zarandeado en su vida por estupideces y locuras de toda clase de prójimos y familiares se desahogaba.

En la red he colgado mil aullidos similares a éste. Y los que te colgaré, morena (o rubia -o carotena-)...

http://zurdman.blogspot.com/2015/07/o-minerva-o-me-enerva.html

https://wwwpieldelobo.blogspot.com/2009/10/le-mot-juste-y-la-gilipolloise.html

http://www.shadowline1.com/lineadesombra/ilustrada.htm



martes, 21 de julio de 2020

LA CANCION DE PITUFINA



Ayer inicié mi escucha quinquenal de Bette Middler. Y, de pronto, resolví una asignatura que tenía pendiente: encajar a esa voz tan morrongona y expresiva un físico que no me desconcertase. Había descubierto a la Middler en los 40 Principales cuando debutaba en los 70 invitándonos a bailar y me la imaginaba bella y luminosa cual helado de vainilla. Cuando me hice tiempo después en Los Sótanos con su primer álbum LA DIVINA MISS M y vi la foto de contraportada no casaba aquel físico con aquella voz. A diferencia de la Minnelli, en quien nunca me sorprendió el batracio denominador común entre el poderío vocal con un punto gorgoteante (que diría Lovecraft) y sus trazas tan peculiares, con la Middler tenía que abstraer e imaginar algo diferente. Más frágil, más gatuno, más cercano a la solista de las Shangri La's (pitufina rodeada de mujeronas equinas), por mentar un grupo al que Bette versioneó en ese disco de debut. Pero la complejidad dramática del repertorio middleriano trascendía el vintage adolescente y esa voz seguía huérfana para mí de una imagen completamente ad hoc.

Ha sido ahora, cuando me he enganchado vespertinamente a una nueva saga de Chuck Lorre (como me pasa siempre con este hombre, caigo en su hechizo tras años de no hacerle ni caso -me pasó con DOS HOMBRES Y MEDIO, con las peripecias de Sheldon Cooper y su cuadrilla, sólo con ROSEANNE entré a la primera y quedé prendado de su hija Darlene, que me llevaría a cumbres mitómanas -aquellos morreos con la tocinilla Barrymore en POISON IVY...- hasta que la fastidió retocándose el perfil y desfigurando su encanto mustélido), el descubrir por fín que las canciones de la Middler si se trocan en imágenes son la perfecta ilustración de la baqueteada etopeya de esa pitufina de vuelta de alcohol, drogas, juego, barra de stripper, con su gigantesca madre a cuestas (cual viejo del mar de Simbad), siempre intentando superarse y caminando por la vida con la torpe osadía del funámbulo a la fuerza, la gatita curtida y desvalida a un tiempo que Anna Faris borda en la serie MOM, la más cruda y feroz del siempre vitriólico Lorre. Si en mi cotidianidad de autistónomo quasi indigente me he visto en los últimos tiempos cada vez más como un personaje de una de sus series (cuando me topo con una nueva avería, o un nuevo contratiempo burocrático, o algún sujeto anticlimático que me fastidia la precaria estabilidad de la jornada, o se me corta el soplo miestras realizo mis tareas escherianas...), el descubrimiento de Christy Plunkett y su caterva de compañeras de infortunio eleva esta identificación a la enésima potencia. Y la caravaggiesca lucha de luz y sombras que implican las canciones de la Middler desde que empecé la escucha se solapan con los ojazos entre inermes y feroces, con el mohín entre apucherado y rabioso, de la pitufina.


lunes, 1 de junio de 2020

EL CRACK CERO ES...


...una historia, unos diálogos (que siempre asocio y asociaré con Rafael Gª Serrano), unos personajes (más grandes que la vida y, por tanto, capaces de cargar con sus intérpretes -siempre que éstos no lo hagan rematadamente mal-) y una música. Y sobre esos pilares tratamos de olvidarnos de las orfandades (huérfanos de la mirada taladradora de Landa para conformarnos con la estolidez "abascaliana" de Carlos Santos, huérfanos del inmenso Bódalo, huérfanos de Rellán pero valorando el meritorio esfuerzo de quien intenta calcarlo en esta nueva entrega), y sorbemos gozosamente las fugaces apariciones de Luis Varela, y disfrutamos ese comienzo en los aseos a modo de homenaje a Jesús Neira, y sonreimos con la cabezona Cayetana haciendo de madame y obligándonos a la comparación con Mayrata O'Wissiedo (a quien, por supuesto, no supera pero tiene gracia verla de "Mesalina" si pensamos en las vueltas que da la vida y el espectáculo -y no digo más...-), y aceptamos que Andoni Ferreño recoge bien el canallesco testigo de Manuel Tejada, y que la secretaria Moli hace de puente con los 80 (uno la ve perfectamente encajada en las primeras entregas y se olvida en su presencia de orfandades), y en cuanto al rockero Johnny Olas (ignoro en quién está basado) pero bien muerto queda cuando uno piensa en varios hideputas (de diversas generaciones) que vio en el Colegio de Médicos en aquella asamblea de la SGAE para plantear la sucesión al depuesto Teddy Bautista. En fin, sin llegar a los dos anteriores CRACKS (porque era imposible por imperativo de orfandad), la cosa tampoco ha sido tan cutre como me la habían pintado. Tal vez leída como guión novelado, colocando el reparto que nos parezca, ganaría pero, bueno, insisto, pensando en lo que hoy es el cine eXXXpaNYol (y ya no digamos las series infames de las privadas), no está tan mal.

domingo, 27 de octubre de 2019

LA CASA DE ESTHER ES LA CASA DEL SER



Un pálpito nos avisa, aunque no lo diga ningún azulejo, que
 AQUI VIVE UNA MUJER ABOCADA A LA ESCRITURA



Rareza de pueblo insita en nuestra presunta urbe, la casa escapa de la calle por la que se entra hasta 

(sin pretenderlo, en sincronicidad jungiana)

encontrarse de reojo anidando en algún lienzo de esa pintora vecina enamorada del hombre que nunca dejó otro rastrO que el balance de sus pasos.


“En el Salón de Otoño, que es como submarino del Retiro, náufrago de hojas y barro, ha surgido una revelación: la de una niña de diez y siete años. Ángeles Santos, que aparece como Santa Teresa de la pintura, oyendo palomas y estrellas que le dictan el tacto que han de tener sus pinceles” 
(RAMON GOMEZ DE LA SERNA)

 

domingo, 29 de septiembre de 2019

SCREENPLAY THERAPY



"Captain, there is only one logical direction in which to go: forward."

Rain girl funcionando a base de subrutinas y autoavisos, de ironías ¿impremeditadas? y de STAR TREK (Spock, cómo no, mesías/espejo -y el klingon como amago de lingua franca-), el horizonte puesto no en el nobel pero sí en encajarle un guión a la Paramount: en efecto, si nos atenemos a su funcionalidad y talentos, la chica anda más cerca de Sheldon Cooper (y tal vez de Fiona, la novieta very special de Holmes en ELEMENTARY -y, bueno, con su punto de EL BUEN DOCTOR pero sin la cosa taumatúrgica-) que del hijo autonauta de aquella MATER AMATISIMA (detonante en los primeros 80 de mi interés por las mal llamadas "fortalezas vacías" -esto es, por algunos reflejos, sólo algunos, de mí mismo-) o (pese al juego de palabras inicial) que del "otro" señor Babbit (ya saben, el terror de Las Vegas). 

Del director de LAS SESIONES (magno trance de altercapacidades afectivas que compartí con la pantera Esther -en el Proyecciones, si la memoria no me falla-) y tan conmovedoramente impactante como aquella. Dakota Fanning, one more time, lo clava en su rol de jovencita anómala.



sábado, 28 de septiembre de 2019

PIZPIRETAS Y CHISPOSAS


Gabi Uriarte ha vuelto de vacaciones más burbujeante y saltarina que nunca. Sus salidas, su mímica, sus puyas y corcoveos dialécticos para con el sufrido Ander (si mi adorada Amanda Lynn Ferri fuese dietista y co/presentadora de un programa de cocina sería esta polvorilla de A BOCADOS: hay un deja vu constante -creo que ya lo he dicho alguna vez- en sus histrionismos y payasadas)... Ello me lleva a hacer balance de las presencias femeninas que desde la pequeña pantalla me han rescatado de momentos bajos e iluminado por un rato la existencia. El balance no pretende ser exhaustivo.   

La primera que recuerdo es la pizpireta Susan Saint James (la Peggy Maxwell de AUDACIA ES EL JUEGO -cuya presencia me hacía de refugio cuando mis estertores de via crucis domestico en Zurbano- y, pocos años después, la Sally McMillan consorte de un bigotudo y espléndido Rock Hudson en su último resplandor de carisma, y en cuya cama de matrimonio me hubiera gustado empanarme -oh, esa condición de polimorfa perversidad que nunca me ha abandonado...- entre ambos con la consabida excusa -tal vez anacrónica por mi incipiente y desgarbada adolescencia de entonces- de escapar de alguna pesadilla). La buena de Susan parecía recoger el testigo de una chisposa algo anterior, Paula Prentiss (partner también de Rock Hudson en SU JUEGO FAVORITO, tardío slapstick que, en no poco de su ingenua malicia, anticipa la química tan lograda de Gabi caotizando a Ander), que protagonizaría la serie EL Y ELLA, que vi ocasionalmente y de la que mi memoria no guarda apenas rastros (o confunde con otras series, como LA CHICA DE LA TELE).

Antes de Susan Saint James, todavía en la infancia y preadolescencia, podría mencionar chisposidades femeninas relacionadas con Samantha, la EMBRUJADA, y con Jenny, la BELLA GENIO (que Los Brincos homenajearían en uno de sus hits más tardíos). Es curioso que ambas presencias estén conectadas con la magia (¿acaso un eufemismo de la psicodelia para consumo de todos los públicos?: lo mismo esto también lo pensaron Arbex y Lasprilla cuando se plantearon su canción...). Pero, salvo MISTER ED (de quien hoy día sólo atino a visualizar mi rostro embobado por las tardes cuando peroraba socrático desde su cuadra pero no logro revivir el efecto/afecto en sí), no recuerdo que en mis primeros años alguien me impactase como lo hizo por primera vez aquella briosa becaria periodística llamada Peggy Maxwell.

Mucho más tarde y de una manera más serena y melancólica me iluminaría María Casanova desde aquel programa religioso con el cura Javierre (el único programa religioso que he seguido). La Casanova para mí era notable por la estupenda naturalidad con que pronunciaba esas frases redondas de Garci, frases que nunca he dejado de asociar con los momentos más líricos de novelas de Rafael Gª Serrano como LOS OJOS PERDIDOS o PLAZA DEL CASTILLO. En cuanto a un deja vu reciente de María Casanova, hay algo en su expresión medio irónica medio vacuna que he creído reencontrar en la Kalley Cuoco de BIG BANG (algunas de las mejores puyas de esa serie las suele soltar Penny con esa caída de ojos entre resignada y filosa).

Por último, hay una serie donde lo chisposo y pizpireto abunda justo en el ambiente más paradójico: me refiero a BONES. Esa fluidez tragicómica con que interactúan los personajes, el encanto robótico de la protagonista (elevado a la enésima potencia en el cerebrito Zack, esclavo de la lógica y que encuentro como una de las fuentes de inspiración de Sheldon Cooper), el jovial rijo de Angela Montenegro (siempre inyectando calenturas en las frigideces dialécticas de la dra Brennan) o becarias como la sibilina pelirroja de libertarias costumbres que reencontraremos años más tarde en BIG BANG como fugaz novia del enamoradizo Raj o la patosa novia del psicoterapeuta Sweets (eco en su continuo frenesí de las magas/brujas de mi televisiva infancia).

Y, a bote pronto, estas son algunas de las presencias chisposas y pizpiretas que la vuelta de Gabi Uriarte a la euskotele me ha hecho evocar.


viernes, 27 de septiembre de 2019

EL PEDO DE VENUS



Recordando momentos de Melanie Linskey en las series DOS HOMBRES Y MEDIO y CASTLE ROCK...




Venus suculenta,
            feculenta,
            flatulenta
pero nunca, tan sólo en apariencia,
podríamos llamar
lenta.



sábado, 10 de agosto de 2019

BESOS CON TROPEZONES


Gus Harapo (el escuálido devoto de las gordas -parafilia bluesera no contemplada en los protocolos LGTB y, por lo tanto, no bien vista por el juez Marlaska: aunque, de seguro, Truman Capote la habría incluido en su COLOR LOCAL con delectación, él, que consideraría las reglamentaciones LGTB y el mero concepto de "SEXO SEGURO", tan aberrante a sus ojos, como algo rayano en la antiutopía-) se encerraba durante días con su amante preferida, la lustrosa Obessie Smith, en el caserón niuorleanesco de sus ancestros, embriagándose de magnolias y almorzando (a)morosamente en íntima comunión a base de interminables besos con tropezones de slow food sureña, humeante y resudada como un Mickey Rourke ante una perola de gumbo. Tras el idilio gástrico y, por favorecer la digestión con trasiegos de botellones de Coke (el vino de su profana misa), sobremesa engarzada en concurso de eructos, contestados y jaleados por las cacatúas del descuidado jardín y las ranas que asomaban en la alberca jamás limpiada y cubierta de nenúfares. 


[detonantes de esta entrada: la lectura en curso de COLOR LOCAL de Truman Capote, el Stuart Bloom de la serie BIG BANG THEORY, la pin up que ilumina con sus carnes un poco más abajo y cierto chiste rancio recogido en aquella antología de humor español del siglo XX de la colección RTV en que un pintor pompier le muestra a un amigo un cuadro con un cupido muy rollizo y al calificarlo el pintor de "amorcillo" el amigo responde "Más parece niña, ¿no será una morcilla?"]