viernes, 16 de marzo de 2018

LA ALICIA DE RAMON



Me la recomendó Mme Byblos. Una versión checa de fines de los 80 del clásico carrolliano. Grimosa (como los cuentos para niños sin afeitar -tanto los niños como los cuentos: antimateria de Disney y de Pixar y de su público aunque seguro que ese Chico Ostra tan poco dado a la gillette la tiene en su botiquín de fetiches y quienes concibieron en CSI LAS VEGAS uno de sus mejores personajes oscuros, la letal muñequita de biscuit creadora de maquetas, también debieron de tener en mente esta cinta-) y fascinante, como rodada por un incongruente gregueríparo (por aquello de la magia -¿negra?- de las cosas rotas o a medio romper). En mi bajada desde hace unos días al sótano audiovisual de mi disco duro hoy se me ha ocurrido visionarla.





domingo, 11 de febrero de 2018

KALI JULIETTE



¿Será por su expresión mansoniana?

Ella ha ido mucho en compañía de oscuros perturbados. A veces como cómplice. A veces como víctima. A veces como ambas cosas.

Ahí EL CABO DEL MIEDO, NBK, COLD CREEK MANOR, KALIFORNIA, TOO YOUNG TO DIE?, ABIERTO HASTA EL AMANECER, THE WAY OF THE GUN, THE 4TH FLOOR...

Hoy la he revisado en uno de esos papeles, en COLD CREEK MANOR. Ambivalencia del plano final. Unas flores en la tumba de quien la machacó. Dependencia del verdugo. Lo que hace a éste inmortal.






jueves, 25 de enero de 2018

PARABOLA DE NUESTRO TIEMPO



Una tal Leda, en el programa de Oprah, denunció a un importante personaje por acosarla disfrazado de patito feo....

domingo, 10 de diciembre de 2017

LA INFANCIA RECALENTADA


Sí. Justo. Como la cena de los Golpes Bajos...

Releía el primer volumen de PASADOS LOS SETENTA en la cama. De pronto (cosas de la edad), me sorprendió una desagradable cabezada.

Me topé con un cuadro navideño viviente. En lugar del niño Jesús, se apesebraba en su cunita un anciano. Pero no el tópico Mickey Rooney "lácteo": esta vez era más bien ese José Luis López Vázquez (EL JARDIN DE LAS DELICIAS, LA PRIMA ANGELICA) que asoma anacrónico dentro de sus recuerdos más infantiles tiñéndolos de entropía.

A un lado de la cuna un corderito lampiño (como el feto milenario de CABEZA BORRADORA) se arrimaba y le daba calor (un calor húmedo, asfixiante, con mucho de esas selvas primigenias plagadas de insectos gigantes). Al otro, a guisa de buey, un Victor Buono búdicamente encuerado tocaba en un pianito de juguete fragmentos de la banda sonora de aquel anticlimático grand guignol de Aldrich (su postura agachadizamente concentrada me hizo pensar en una versión metastatizada de cierto personaje de CHARLIE BROWN). 

Yo trataba de recordar el topónimo con el que se suelen denominar estos cuadros navideños. Sonaron unas campanas a lo lejos. Entonces lo recordé.

Nada más hacerlo, los cielos se levantaron, las avecillas cantaron y me encontré junto a la Puerta de Alcalá. Jünger y señora (doña Taurita la archivera) estaban colocando (en contra de la voluntad laicoránica de la munícipe madrileña) un pequeño belén al lado de otros muchos. Me fijé en la cara del niño Jesús: tenía algo, en su inocencia bigotuda, del Alfredo Landa de TATA MIA. Esto me produjo una sensación de bienestar y, abriendo los ojos, continué con el crucero por el Indico del Anarca y su archivera. 

viernes, 24 de noviembre de 2017

SOÑANDO A NINGUNA PARTE


Soñado hace unas horas:

Mi sufrida camita adoselada de libros se había transformado en cuna gigante (como propia de un Mickey Rooney tirando a lácteo) desde la que contemplaba cómo los exiguos límites del tonel diogeniano en que resido se volvían amplios espacios de mansión campestre (de ésas en las que Julie Andrieu suele culminar sus gastrotours). 

Lidia (la impenitente urdidora de realidades imposibles que glosaron Xenius y Dalí), travestida de Mary Poppins y con una expresión fogosamente resignada (que asocié con una Mª Luisa Merlo encarnando a Emma Bovary), al meloso susurro de "AQUI VIENE EL PRANDIO...", se aproximaba empujando una mesita con ruedas en la que destacaba un descomunal bol rebosante de libritos de Azorín (libritos aún no leídos por mí, de los que sospecho se ocultan en las librerías de lance ante las que paso de largo -como Warrick Brown ante las mesas de juego- porque en mi estado de racionamiento perpetuo, mis únicos nanolujos los reservo para mis visitas rotatorias a los super del barrio). Cogí un volumen dispuesto a hincarle la pupila y, de pronto, un Edward Gorey disfrazado grotescamente de paguro sin concha, berreando fuera de sí "MALDITO USURPADOR, ABANDONA MI LECHO!!!!", me bombardeó con gatitos tabby a guisa de proyectiles. Al poco, completamente cubierto de ronroneos, tibiezas y lametones, no pensé ni por un momento en salir de la megacuna sino que me fui arrellanando, adormeciendo y emperezando hasta quedarme frito dentro de mi propio sueño.

Pseudodesperté en un tupido bosque como de anime nipón de esos que tanto fascinan a Madame Byblos. Ella, con el look que luce en su avatar de Facebook (cabello al vino -blanco-, kimono y su aguzado pintalabios/boquilla convertido en vara de bambú), encaramada en la salamandra gigante de rigor, me golpeaba metódicamente en la coronilla con la citada vara mientras tarareaba sin mover los labios la canción final de EL VIAJE DE CHIHIRO. Yo, desconcertado con la situación y supongo que influido por la melodía, acabé montándome en ese tren que no lleva a ninguna parte.

Como siempre, un frenético Holmes transmutado en ganas de pipí me obligó a abrir los ojos.

jueves, 28 de septiembre de 2017

ENLAZANDO "EL IDIOTA DE LA FAMILIA" (comienzo idéntico al SAN GENET: niño crecientemente anómalo a los ojos de quienes lo tutelan) CON UNAS ULTIMAS IMPRESIONES EGOTISTAS A PROPOS DE LA GENEALOGIA DE GENET



Leyendo la dicotomía genetiana entre su origen urbano (de nacimiento y de institución adoptiva) y el rural de su familia de acogida, yo pienso en la dicotomía entre las dos ramas de mi familia materna (la única que conocí), la mesocrática con afanes arribistas (siempre preocupada por el qué dirán) y la aristocrática venida a menos (decadente, sureña -en el sentido más "confederado" de la expresión-, siempre ajena al qué dirán -por considerarlo de manera instintiva la opinión de los inferiores-). La mesocracia me acoge/tolera/soporta (esto es, tolera a duras penas porque el cachorro de animal dudosamente doméstico, cuando crece, se hace intolerable). La aristocracia, con su locura (psicopática en el peor de los casos -y el más genealógicamente cercano-, joseantonianamente quijotesca, mañarianamente libertina, anglomaníacamente excéntrica), simplemente me indica que eso es "lo mío", mi herencia ineludible, que enlaza de algún modo con la impronta adoptiva, primitiva, preburguesa, aldeana y aún no digerida por la mesocracia que la sucedería (en caricatura, hay películas de Martínez Soria que reflejan esto con cierto tino; y sin caricatura, hay también mucho del señor Cayo y otras imágenes delibianas de la dignidad de la aldea frente a la megaurbe), la impronta de las ancianas que me criaron y que se fueron de este mundo cuando yo aún no tenía cinco años.


 






miércoles, 27 de septiembre de 2017

SAN GENET: CONCLUSIONES


San Genet es la malévola réplica sartriana a la promoción que Camus hace de Simone Weil y al retrato platelminto que hace Céline de quien en su momento lo despachó en cuatro líneas que contrastan con esta prolija defensa de alguien inversamente gemelo de LFC (en el libro de Leguina sobre Destouches esto queda aún más patente). En buena medida, Genet, monstruo recuperado en su inocencia de monstruo, es útil para encajar y santificar las oscuras malicias de su recuperador. Quienes han pretendido heredar a Genet sin pasar por su via crucis, en realidad, heredan más al Sartre retratista de Genet.

Weil y Céline, ambos cátaros. Genet, a su manera paradójica, también. Sartre, para nada... 

Leer el discurso de Barrés a favor de la pena de muerte (incluido como apéndice en el SAN GENET) y recordar la traición/linchamiento del ojo pipa contra su trepanado ex/referente de estilo da pie a una incontenible espiral de sarcasmos. 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

GENET PRET A PORTER



Las divinas que han "heredado" a Genet (o sea, casi todas las que se dedican a la creación literaria o audiovisual), en realidad, no reencarnan a éste, sino más bien lo vampirizan y usan a su conveniencia (como hacía Jame Gumb con las gordas): lo inició Sartre desde su asexualidad platelminta en su prolijo libro sobre la Santa Ladrona. Uno piensa en la aventura de Truman Capote con A SANGRE FRIA (tal vez la más lograda aproximación a Genet tras Sartre, planteada con la misma sinuosidad que éste, pero desde la hormona visionaria más que desde la neurona analítica) o en las viñetas de Nazario (el ¿Genet? sevillano -tal vez el más cercano plásticamente a las pajillas de JG, como puede comprobarse sobre todo si se echa un ojo al mediometraje UN CHANT D'AMOUR-) o en la oscura fecundidad de Fassbinder (que incluso adaptaría una obra de Genet, QUERELLE, y que supera al propio Genet en crueldad demiúrgica, tal vez por ser menos femenino que Genet o, mejor, por emanar un eterno femenino más terribile que debole: siempre me ha chocado esa mirada intercambiable de Fassbinder y Ulrike Meinhoff, que me llevó a soñarlos como una variante del BLOODY MAMA cormaniano, con Fassbinder, criminal con ínfulas de cineasta progresivamente deteriorado a lo FWN, y la Meinhoff como su devota hermana que se dedica a cuidarlo y a asaltar cuarteles de la OTAN entre limpieza de babas/cacas/meaos y preparación de las comidas/potito -a RWF dediqué unas cuantas páginas en mi e-book PANTALLA ZURDA-) o en la camaleónica trayectoria de Bowie (lo más cercano a la Divinidad -con mayúscula- desde la belleza tórridamente gélida, algo que sospecho habría llegado a provocar la misma envidia en Genet -Bowie frustrado por su imposibilidad de ser cool y no meramente cul- que éste provocaba de manera más turbia en Sartre, el envidioso vocacional). ¿Y qué decir de Mishima? (más genetiano que nunca en su femenina novela MUSICA y a cuyo final yo dediqué una glosa, EN BUSCA DEL SOL, dentro de este batiburrillo).

Porque JG (como Eduardo Benavente, su gemela antimateria -por aquello de preferir la acción a la pasión-, que interpretó aquello tan genetiano de QUIERO SER SANTA) nadaba sin guardar la ropa. Las divinas que pretenden "heredarlo", sí.




miércoles, 23 de agosto de 2017

DE HEROES Y SANTOS



"...This means that they wanted to act like their great men in order to become similar to them. Genet does not dream of imitating. On the contrary, he is convinced that an imitation, even if one goes all the way, is a truthless aping. One must incorporate the heroic substance into oneself, and there are only two ways of doing so: cannibalism and the rites of possession..." (SAINT GENET -fragmento del capítulo: FIRST CONVERSION: EVIL-, ensayo biográfico por J.P.S.)

Leyendo párrafos como éste me acuerdo de mi daimon de preadolescencia NICOLAS SICODELO, mutante diabólico (nunca membrillesco como Charles Xavier y los jovencitos que apacenta), y de su sombra alargada hasta el minuto de hoy, en otros ejemplos oscuros de santidad y heroísmo, caso de mi psicoterapeuta de cabecera, o de ese profesor de autoescuela que me depararon Ballard y Cronenberg, o de mi(s) médico(s) de antifamilia o de mi vampirita de la guarda. Sin olvidar mi Respeto mayúsculo por el Putin Amo, el gobernante que mejor encarna tal concepto (aunque su percepción por los propagandistas rusófobos occidentales fuese rebajada en su tino a causa de su unidimensionalidad maniquea, incapaz de moebianizar el asunto en su justa e inextricable complejidad). 


domingo, 20 de agosto de 2017

ME TIRE POR VOS



En pocos meses me he vuelto a topar en tarde maratoniana de HOUSE con ese momento apoteósico (cuestión de gravedad over the pool) seguramente inspirado en otro momento apoteósico vivido por el rockero bonaerense Charly García. Me fascina aunque no me proponga emularlo (tengo vértigo y miedo a los chapuzones -por la parafilia de mi madre con las ahogadillas a su hijo unigénito-). Coincide este reencuentro con la lectura de una traducción inglesa del SAN GENET de Sartre deparada por una buena amiga de Facebook (buena amiga: esto es, sin rintintines, interrogantes ni entrecomillados): por lo que llevo leído, interesante inmersión en ese deporte de los "normales" (esas almas de pelo a cepillo que, en su fuero externo -como aquellos serpicosos "sociales" de Franco y el coronel San Martín-, si el zeitgeist toca fondo, pueden lucir coletas y barbas y demagorrea biodegradable sólo apta para adictos al autoengaño), deporte que consiste en erradicar la Otredad como destino irreversible cuando el sujeto, trágicamente, y por buena disposición que muestre al vasallaje, no sabe seguir el compás c-o-r-r-e-c-t-o. Si las tornas formalmente se voltean (lo dicho hace un momento sobre la serpicosidad de las gentes "de orden" cuando la coyuntura lo exige), el sujeto genuinamente Otro seguirá siendo rechazable y erradicable por los genuinamente filisteos. También, en esta lectura, hay ecos en común con Genet de esa losa sutil como lo que supone vivir "de acogida" bajo la sospecha de un padre desconocido y una madre... en el caso de Genet, supuestamente maldita por razones morales, y en el mío, realmente gafe por problemas mentales: de una breve edad de oro en los primeros años con la impunidad de la condición cachorra se pasa sin vuelta atrás a ser sospechoso habitual (Genet, con el marchamo indeleble de ladrón infantil; y yo, reexpedido a unos parientes "de acogida" con el marchamo de un psiquíatra, en mi dudosísima ¿calidad? de hijo de perturbada, creativo, sí, pero un tanto anómalo e incapaz de seguir el compás c-o-r-r-e-c-t-o -condición que me ha acompañado toda mi vida y que hoy aún mantengo, como última y recochineante ironía, para la gran mayoría de mi ¿familia? de FB-).   

Qué calor. Ya que tengo vértigo, miedo a los chapuzones y mis veleidades de virgen suicida tiempo ha que se ago(s)taron, aprovecharé este paréntesis en el maratón de HOUSE para prepararme una ensalada mariñeira de arroz con bonito, algas y tomatitos cherry.